Su vida
Sócrates nació hacia el 470 a. C. en el demo ateniense de Alopece, hijo de Sofronisco, cantero, y de Fenáreta, partera; le gustaba decir que practicaba el arte de su madre, ayudando a los demás a dar a luz ideas. Sirvió como hoplita en la guerra del Peloponeso, en Potidea, Delio y Anfípolis. Era pobre por elección, famosamente feo, de nariz chata y ojos saltones, y estaba casado con Jantipa, cuya lengua afilada se hizo proverbial; tuvieron tres hijos.
Nunca fundó una escuela ni cobró. Pasaba los días en el ágora y en las palestras, conversando con generales, artesanos, sofistas y con los jóvenes que lo seguían por el placer de ver a sus mayores en apuros; entre ellos estaban Alcibíades, Critias y Platón. Cuando el oráculo de Delfos declaró que nadie era más sabio que Sócrates, él concluyó que su única sabiduría era conocer los límites de su saber, y se propuso poner a prueba al dios interrogando a todos los que tenían fama de sabios. En el 423 a. C. Aristófanes lo llevó a escena en Νεφέλαι (Las nubes) como un excéntrico colgado en una cesta que enseña a los jóvenes a engañar a sus padres.
En el 399 a. C., restaurada la democracia tras los Treinta Tiranos y con los ánimos crispados, tres ciudadanos, Meleto, Ánito y Licón, lo acusaron de no reconocer a los dioses de la ciudad, de introducir divinidades nuevas y de corromper a los jóvenes. Un jurado de 501 miembros lo declaró culpable por estrecha mayoría; cuando propuso como «pena» ser mantenido de por vida en el Pritaneo, la mayoría a favor de la muerte creció. Pasó un mes en la cárcel mientras una nave sagrada estaba en Delos, rechazó el plan de fuga de Critón y bebió la cicuta rodeado de sus amigos.
Su obra

La obra de Sócrates es una manera de hablar. Empieza declarándose ignorante y haciendo una pregunta sencilla – qué es la valentía, qué es la piedad; su interlocutor responde con seguridad; Sócrates extrae las consecuencias hasta que la respuesta se contradice, y el interlocutor queda en la ἀπορία, un callejón sin salida, que Sócrates presenta como un avance, pues quien sabe que no sabe al menos ha dejado de creer una falsedad. Este examen refutatorio, el ἔλεγχος, con su humildad fingida – la famosa ironía socrática –, es el primer método sistemático de la filosofía. Detrás había convicciones: que la virtud es conocimiento, que nadie obra mal voluntariamente, que es mejor sufrir una injusticia que cometerla y que el cuidado del alma importa más que el dinero, la reputación o la vida misma.
Como no escribió nada, cada «obra» de Sócrates es de otro. La Απολογία Σωκράτους (Apología) de Platón recoge su discurso en el juicio; el Κρίτων (Critón), su negativa a huir, porque un ciudadano que ha aceptado las leyes toda su vida no puede quebrantarlas cuando se vuelven contra él; el Φαίδων (Fedón), su último día, discutiendo sobre la inmortalidad del alma hasta que el carcelero trae la copa. En el Συμπόσιον (Banquete) habla del amor como la escalera que lleva de los cuerpos bellos a la belleza misma. Los Απομνημονεύματα (Recuerdos de Sócrates) de Jenofonte muestran un Sócrates más llano y práctico, que da consejos sobre la administración de la casa y la amistad. En lo que coinciden todas las fuentes es en el hombre: las preguntas, el valor, la negativa a halagar a un jurado y la extraña voz interior, el δαιμόνιον, que le advertía cuando estaba a punto de obrar mal.
Su legado en la Grecia de hoy
En Atenas, la llamada Prisión de Sócrates, tres cámaras excavadas en la roca de la colina de Filopapo, es una atribución romántica errónea, pero el ágora donde conversaba y la Estoa Real donde fue acusado han sido excavadas y pueden recorrerse. Su estatua de mármol, obra de Leonidas Drosis, se sienta junto a la de Platón ante la Academia de Atenas, en la calle Panepistimiou, y Σωκράτης sigue siendo un nombre de pila corriente en Grecia. Los alumnos griegos lo conocen en el liceo a través de los diálogos de Platón en la clase de griego antiguo y en el manual de filosofía, y sus dichos se han vuelto proverbios: «ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα» (Solo sé una cosa, que no sé nada), condensación tardía de la Apología, y «σωκρατική ειρωνεία» para la ignorancia fingida. «Σωκρατική μέθοδος» es como llaman los docentes griegos a enseñar mediante preguntas. El estudiante puede seguir con las páginas del sitio sobre Platón, Jenofonte y Aristófanes, sus tres testigos.
¿Sabías que…?
- No se conserva ni una palabra escrita de su mano; todo lo que tenemos procede de Platón, Jenofonte y Aristófanes, que no coinciden en casi nada salvo en que hacía preguntas.
- Combatió como soldado de infantería pesada en tres batallas de la guerra del Peloponeso y se decía que salvó la vida a Alcibíades en Potidea.
- El famoso «Solo sé que no sé nada» no aparece en ninguna fuente con esa forma; la Apología dice únicamente que no cree saber lo que no sabe.
- Según Platón, sus últimas palabras fueron que debía un gallo a Asclepio, el dios de la curación, y que sus amigos debían pagar la deuda.
Obras principales
| Título griego | Título | Año |
|---|---|---|
| Νεφέλαι (Αριστοφάνης) | Las nubes, la caricatura de Sócrates de Aristófanes | 423 BC |
| Η δίκη του Σωκράτη | El juicio de Sócrates | 399 BC |
| Απολογία Σωκράτους (Πλάτων) | Apología de Sócrates, de Platón | c. 390s BC |
| Κρίτων (Πλάτων) | Critón, de Platón | c. 390s BC |
| Φαίδων (Πλάτων) | Fedón, de Platón | c. 380s BC |
| Απομνημονεύματα (Ξενοφών) | Recuerdos de Sócrates, de Jenofonte | c. 370s BC |
De la obra




Imágenes de dominio público de Wikimedia Commons.
Una frase para recordar
ἔοικα γοῦν τούτου γε σμικρῷ τινι αὐτῷ τούτῳ σοφώτερος εἶναι, ὅτι ἃ μὴ οἶδα οὐδὲ οἴομαι εἰδέναι.
En griego actualΦαίνεται λοιπόν πως είμαι σοφότερος από αυτόν τον άνθρωπο σε ένα μικρό πράγμα: ότι όσα δεν ξέρω, ούτε νομίζω πως τα ξέρω.
eoika goun toutou ge smikro tini afto touto sofoteros einai, oti a mi oida oude oiomai eidenai.
Parece, pues, que soy más sabio que este hombre en una sola cosa pequeña: que lo que no sé, tampoco creo saberlo.
En el texto original
El texto tal como lo escribió Sócrates, de dominio público, con nuestra propia traducción al lado.
«Ἀπολογία Σωκράτους»Apología de Sócrates
Sócrates, ante el tribunal, explica de dónde le viene su mala fama: el oráculo de Delfos había dicho que nadie era más sabio que él, y él se propuso comprobarlo interrogando a un político. El pasaje contiene la célebre confesión de ignorancia.
Plato, Ἀπολογία Σωκράτους 21b–d (c. 390s BC) · Texto de dominio público, fuente: el.wikisource.org














