
Un lugar sagrado en el Parnaso
Delfos está en el centro de Grecia, en lo alto de las empinadas laderas del monte Parnaso. Abajo, un valle lleno de olivos baja hasta el mar. Aquí los antiguos griegos construyeron un ἱερόν, un santuario: un lugar sagrado que pertenecía a un dios. Delfos pertenecía a Apolo, el dios de la luz y de la música. Era famoso por su oráculo, pero también era un lugar lleno de vida, con templos, estatuas y ofrendas.
Los griegos creían que Delfos era el ὀμφαλός, el ombligo de la Tierra: su centro exacto. Una piedra redonda, con forma parecida a un huevo, marcaba el lugar. El viajero Pausanias, que visitó Delfos en el siglo II d. C., escribió que esta piedra era de mármol blanco. Añadió que el poeta Píndaro también llamaba a Delfos el centro de la Tierra.
Cerca del santuario corre la fuente Castalia, la Κασταλία. Pausanias dice que su agua era dulce para beber y agradable para bañarse. Desde allí, los visitantes subían por la Vía Sacra, un camino empedrado que sube la colina en zigzag.
Los tesoros: casitas para las ofrendas
A lo largo de la Vía Sacra había pequeños edificios que parecían templos en miniatura. Cada uno se llama θησαυρός, un tesoro. Las ciudades griegas los construían para guardar las ofrendas valiosas que hacían a Apolo. Una ciudad que ganaba una batalla enviaba a menudo una parte del botín, las cosas que había quitado al enemigo.
El edificio mejor conservado de Delfos es el Tesoro de los Atenienses. Es de mármol blanco de la isla de Paros. Pausanias cuenta que los atenienses lo pagaron con el botín de la batalla de Maratón, en el 490 a. C.; por eso probablemente se construyó poco después de la batalla. Una base de piedra a su lado todavía tiene estas palabras: «Los atenienses a Apolo, de los medos, de la batalla de Maratón». Los medos eran los persas. Sin embargo, algunos arqueólogos creen que es un poco más antiguo, de hacia el 500 a. C., por el estilo de sus esculturas.
Los habitantes de la isla de Sifnos eran ricos gracias a sus minas. Hacia el 530–525 a. C. construyeron un tesoro todo de mármol. Dos estatuas de mujeres sostenían el pórtico en lugar de columnas, y sus esculturas estaban pintadas de azul, rojo, verde y oro.
En el 479 a. C., después de las guerras médicas, las ciudades griegas que habían luchado juntas levantaron un trípode de oro sobre una columna de bronce formada por tres serpientes enroscadas. Esta Columna de las Serpientes fue llevada a Constantinopla en el 330 d. C. Todavía está en Estambul, y en 2015 se colocó una copia de bronce en Delfos.
Templo, teatro y estadio
En lo alto de la Vía Sacra estaba el ναός, el templo de Apolo. El templo que vemos hoy no es el primero. Un templo anterior se terminó en el 510 a. C., pero un terremoto lo destruyó en el 373 a. C. Las ciudades griegas reunieron dinero otra vez, y el nuevo templo se terminó en el 334–333 a. C. Dentro, los griegos guardaban la estatua del dios y la piedra del ónfalo. Hoy se ven su gran base de piedra y algunas de sus columnas.
Encima del templo está el θέατρον, el teatro, con 35 filas de asientos de piedra. Cabían unas 4.500 personas. Hacia el 160 a. C., el rey Eumenes II de Pérgamo pagó obras en el teatro.
Todavía más arriba, cerca de la cima, está el στάδιον, el estadio. Su pista mide unos 178 metros, y es el estadio antiguo mejor conservado de Grecia. Aquí los atletas corrían en los Juegos Píticos, los grandes juegos de Delfos. Los ganadores no recibían dinero: su premio era una corona de hojas de laurel.
Más abajo del santuario principal, en un lugar llamado Marmaria, se alza el Tholos, un edificio redondo de mármol del 380–370 a. C. Nadie sabe con seguridad para qué servía.
El museo y Delfos hoy
Después de la Antigüedad, sobre las ruinas creció un pueblo llamado Kastri. En 1892 la Escuela Francesa de Atenas empezó la «Gran Excavación». Las casas de Kastri se compraron y se derribaron, y un pequeño tren se llevaba la tierra. Poco a poco salieron a la luz los tesoros, el templo, el teatro y el estadio.
En 1903 se abrió un μουσεῖον, un museo, para los hallazgos. Su estatua más famosa es el Auriga, el ἡνίοχος: un joven de bronce que conducía un carro. Un gobernante de Gela, en Sicilia, lo ofreció a Apolo tras una carrera de carros en los Juegos Píticos, probablemente en el 478 o el 474 a. C. Solo le falta la mano izquierda, y sus ojos, de esmalte blanco y piedra, todavía miran a los visitantes. En el museo también se puede ver un ónfalo tallado en piedra, cubierto por una red tallada, como la red de lana que cubría la piedra sagrada. Antes estaba en lo alto de una columna alta con tres bailarinas (330–325 a. C.).
En 1927 el poeta Angelos Sikelianós y su esposa Eva Palmer organizaron aquí la primera Fiesta Délfica, con una obra antigua. Desde 1987 Delfos es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Y el agua de la fuente Castalia sigue corriendo.
Fechas clave
- c. 530–525 BCLos sifnios construyen su tesoro de mármol
- 510 BCSe termina un templo anterior de Apolo
- 479 BCLas ciudades griegas levantan la Columna de las Serpientes
- 373 BCUn terremoto destruye el templo
- 334–333 BCSe termina el nuevo templo de Apolo
- 1892Empieza la Gran Excavación en Kastri
- 1903Se abre el primer Museo de Delfos
- 1987Delfos se convierte en Patrimonio de la Humanidad
Ocho palabras, antes y ahora
| Griego antiguo | Griego actual | Significado |
|---|---|---|
| ombligo (coloquial: αφαλός) | ||
| tesoro (edificio; riquezas) | ||
| santuario, lugar sagrado | ||
| templo (hoy también iglesia) | ||
| teatro | ||
| estadio (también una distancia) | ||
| auriga | ||
| museo (antes: santuario de las Musas) |